En Montevideo, en el Obelisco a los Constituyentes, lugar icónico de la democracia uruguaya, ante una multitud blandiendo con entusiasmo banderas uruguayas, Álvaro Delgado y Valeria Ripoll, culminaron su campaña presidencial hacia el balotaje.
Fue notoria la presencia de votantes colorados, blancos, cabildantes, independientes y ciudadanos en general.
La confianza en una buena votación y en ganar el balotaje por parte de Delgado, se basa en el apoyo popular, expresada en las encuestas, a la gestión del gobierno de coalición y, en especial, al Presidente Luis Lacalle Pou, en la tendencia a la continuidad más que al cambio y en el buen manejo de la economía y el mercado de trabajo.

