El ministro del Interior, Carlos Negro, encabezó este viernes una reunión de urgencia con el comando policial, autoridades de Seguridad en el Deporte y la Guardia Republicana. El encuentro tuvo como objetivo evaluar los disturbios registrados el jueves por la noche entre efectivos policiales e hinchas de Peñarol en el estadio Campeón del Siglo, en el marco de un partido correspondiente a la Copa Libertadores.
21 de mayo de 2026
Según informaron fuentes al medio Subrayado, durante la reunión se constató que existieron dos instancias previas al encuentro deportivo en las que se le comunicó formalmente al Club Atlético Peñarol que la parcialidad visitante (Corinthians) sería la primera en evacuar el recinto.
El criterio del operativo y fallas de comunicación
Las autoridades justificaron la decisión de priorizar la salida de los hinchas brasileños debido a que se trataba de un contingente reducido, aproximadamente 500 personas, que podía ser desalojado con rapidez. Por este motivo, la Policía procedió a retener temporalmente la salida de la parcialidad aurinegra.
Sin embargo, fuentes vinculadas al hecho señalaron que Peñarol realizó un único anuncio a través de los altoparlantes del estadio para informar la medida. De acuerdo con las versiones recogidas, el mensaje no logró difundirse de manera eficaz en todas las tribunas debido a fallas técnicas existentes en los equipos de audio del escenario deportivo.
De momento, el Ministerio del Interior optó por no calificar el resultado global del operativo, argumentando que se encuentra a la espera de los informes detallados de cada una de las unidades que participaron en el despliegue.
Origen y evolución de los disturbios
El foco de conflicto se inició en las inmediaciones de la Tribuna Damiani, casi contra la Tribuna Cataldi. Ante la obligación de aguardar el egreso de la hinchada visitante, un grupo de parciales rompió el tejido perimetral e intentó salir, lo que derivó en la intervención de la Guardia Republicana.
El enfrentamiento incluyó el uso de un camión hidrante y el disparo de munición no letal, registrándose al menos 30 detonaciones de balas de goma. Posteriormente, se efectuaron lanzamientos de gases lacrimógenos; dos de las concentraciones de gas afectaron la Tribuna Cataldi, donde aún permanecían espectadores, y una tercera cayó dentro del terreno de juego.
A través de un comunicado oficial, el Ministerio del Interior detalló la situación en los distintos sectores:
“Se originó un desorden generalizado entre parciales de Peñarol en la Tribuna Cataldi, donde se provocaron daños en un candado de un portón no habilitado y se arrojaron objetos contra policías.”
Asimismo, el documento oficial ratificó que en la Tribuna Damiani se constataron roturas en el tejido y agresiones hacia los funcionarios policiales derivados de la imposibilidad de los hinchas de retirarse de forma inmediata por la vía de salida.
Balance de lesionados y situación exterior
Una vez habilitado el egreso definitivo de la hinchada local, se constató que parte de la parcialidad de Corinthians todavía se encontraba en las afueras del estadio, abordando los ómnibus sobre la Ruta 102. Pese a la cercanía, no se reportaron choques directos entre ambas parcialidades.
El saldo provisorio del operativo arroja un total de cuatro policías lesionados, quienes recibieron el alta médica en el propio lugar de los hechos, y dos caballos de la Policía con cortes superficiales. Respecto a los civiles, las autoridades ministeriales indicaron que no poseen registros de hinchas heridos debido a la ausencia de denuncias formales, si bien varios asistentes debieron ser atendidos por personal médico en la zona mixta y en unidades de emergencia médica móvil dispuestas en el exterior de la Tribuna Henderson.

