El presidente de la República se refirió a su presencia en el torneo y aseguró que se está cuestionando la decisión inicial de asistir a la fase de grupos. «Me voy a guardar para la final», bromeó tras el encuentro con el plantel.
6 de junio de 2026
El presidente de la República, Yamadú Orsi, relativizó este viernes su asistencia a los partidos iniciales del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México. Tras haber adelantado el jueves, durante la entrega del Pabellón Nacional en el Complejo Celeste, su intención de presenciar algún encuentro de la fase de grupos, el mandatario reconoció un cambio de postura debido a la agenda local.
«Me estoy cuestionando esa decisión, estoy más para no ir y quedarme, que para ir», afirmó Orsi en entrevista con el programa Pasión Deportiva (Carve Deportiva). El presidente argumentó que la situación política y legislativa del país demanda su permanencia en el territorio: «Hay mil dolores de cabeza que tenemos que resolver y principalmente dos leyes centrales que me tienen preocupado si no estoy».
Fiel a su estilo, el mandatario compartió el comentario que les hizo llegar a los futbolistas respecto a esta marcha atrás: «Me disculpará Bielsa, que no sé si me iba a poner un rato (risas). A los jugadores les dije que me guardo para la final».
Durante la entrevista radial, el presidente repasó su relación con el director técnico de la selección uruguaya, Marcelo Bielsa, con quien conversó extensamente en el Complejo Celeste ubicado en Canelones. «Tuve una charla de casi dos horas algún año atrás cuando fui a visitarlo y hablamos de todo menos de fútbol», recordó.
Para Orsi, el entrenador argentino es un profesional con una faceta incomprendida por la opinión pública: «Es un tipo que parece frío, pero en realidad es cálido, solo que es muy tímido. Lo mostró en estos días con los niños que rodearon a la selección». Además, destacó el buen ambiente que se respira en la concentración: «El clima en el Complejo Celeste es de ‘vamo arriba’ y creo que tiene mucho que ver que la gente empezó a rodear a la Celeste». Respecto a las expectativas deportivas, consideró que «pasar de grupo» ya configuraría un buen Mundial para Uruguay.
La charla también tuvo espacio para la nostalgia y el arraigo local. El mandatario recordó su infancia y la imposibilidad de tener una continuidad en el fútbol infantil de la época debido a las obligaciones familiares. “Iba a ver los partidos de baby fútbol pero no podía jugar porque los sábados de tarde ayudaba a los viejos en el almacén”, rememoró. «Jugaba con los amigos, eran tiempos donde lo hacíamos descalzos. Dicen que no jugaba tan mal, pero tampoco tenía futuro», concluyó entre risas.

