A 91 años de la partida de Carlos Gardel: el recuerdo de «Lucho» Estellano y la inagotable mística de «El Mago»

En un nuevo aniversario del fallecimiento del máximo exponente del tango, el investigador e historiador maragato Ángel «Lucho» Estellano dialogó con Puesta al Dia sobre los misterios de su vida, anécdotas de su paso por San José y sobre su participación en un foro internacional gardeliano.

24 de junio de 2026

Por: Lucía González

Cada 24 de junio el Río de la Plata recuerda a Carlos Gardel. A 91 años del trágico accidente en Medellín que apagó su vida pero encendió el mito, la figura del «Mago» sigue más vigente que nunca. En San José de Mayo, hablar de Gardel es hablar indiscutiblemente de Ángel «Lucho» Estellano, un auténtico custodio de su legado a nivel local.

Estellano, quien junto a Gerardo Vilches, Omar de León y Daniel Ramela marcó una época en la radiofonía maragata difundiendo y analizando la obra del zorzal criollo, movida que, entre otros logros, impulsó la designación de la calle Carlos Gardel en el barrio Exposición, mantuvo una rica charla telefónica en la mañana de este miércoles, en pleno desarrollo de la Semana del Tango.

Un hobby nacido del misterio y la superación

Consultado sobre qué significa mantener viva esta pasión, «Lucho» explicó que todo comenzó como un hobby atrapado por una biografía única: «Me dediqué a ver su historia por el personaje tan misterioso en su nacimiento, vida y muerte. Es importante ver a dónde llegó y cómo, con todos los contras que tuvo», señaló, destacando la capacidad de superación de Gardel, quien se pulió artísticamente gracias al apoyo de amigos y maestros como Arturo de Nava y Eduardo Bonessi.

Estellano recordó además los elogios que el «Mago» recibió de gigantes de la música mundial, como el tenor Enrico Caruso, quien al escucharlo en Río de Janeiro afirmó que su voz era «un violín, un diamante puro que había que pulir», o el director de orquesta Arturo Toscanini, quien aseguraba que las únicas dos personas que no desafinaban en el mundo eran Bing Crosby y Gardel.

Foto: Ángel Estellano en Martini Pregunta

La verdad sobre su origen uruguayo y un tesoro perdido

Firme defensor de la tesis uruguayista, Estellano no dudó en reafirmar el origen del cantor: «Él es de Tacuarembó, lo que pasa es que, cuando él muere, había que reconstruir una mentira para poder recobrar las regalías de las películas y los discos» detalló, calificando la maniobra posterior a 1935 como «una tramoya no muy santa». Como prueba, citó una escritura de compra de terrenos en Montevideo en octubre de 1929 donde, ante un escribano que había ejercido en Tacuarembó, Gardel declaró explícitamente ser ciudadano uruguayo.

Entre las historias más llamativas, el investigador compartió una anécdota local que involucra al maragato Manuel García Servetto, quien poseía dos discos de prueba inéditos que el propio Gardel le había enviado. En dichas grabaciones del tema Cartas viejas, el cantor cometía un furcio (cambiando la palabra «infancia» por «estancia» en una de las tomas). Lamentablemente, tras el fallecimiento de Servetto, el material, que se encontraba en la emblemática esquina de la Farmacia García, fue desechado por completo. 

«Todo lo que tenemos ahora de Gardel es gracias a los coleccionistas que tenían los discos originales, porque las matrices de la Odeón fueron destruidas por falta de espacio», lamentó Estellano.

En la charla, se remarcó la última visita de Gardel a San José de Mayo, la cual se trató de su última presentación en vivo que brindó en el Teatro Macció.

El lado taciturno de Gardel y su paso por San José

Al profundizar en la personalidad del mito, «Lucho» rompió con la imagen de eterna sonrisa que devolvían las fotografías de la época: «Internamente él tenía un problema por su origen. Cuando estaba solo era muy taciturno, pensando en la vida que tuvo de chico y adolescente. No obstante, se superó».

Asimismo, recordó una anécdota relatada en su momento por Rosita Zanoni (esposa de Bruccoleri) sobre las presentaciones de Gardel en el antiguo Teatro Macció, antes de la remodelación de su escenario: «En el camarín número 4, él le pedía a Bruccoleri una ‘caña de la Habana’ para calentar las cuerdas bucales antes de salir a cantar. En esa época la caña común venía en toneles y se tomaba por gusto».

Representando a San José en el plano internacional

La charla se dio minutos antes de que Estellano abordara un ómnibus hacia Montevideo para participar de forma presencial en el II Foro Internacional de Invesstigadores, celebrado en el Centro Cultural de España. El evento cuenta con la ponencia de expertos de España, Medellín y Argentina, y Uruguay, donde se expone sobre su colosal obra artística.

«Él interpretó la idiosincrasia de su época y fue un embajador de todo lo nuestro en el mundo», concluyó Estellano, prometiendo regresar los estudios de la radio para seguir desandando las páginas de oro del habitante más ilustre de la memoria tanguera del Zorzal Criollo.