Venezuela bajo estado de emergencia: Dos terremotos de gran magnitud dejan cerca de 200 muertos y destrucción masiva

Con apenas 39 segundos de diferencia, dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 derrumbaron edificios en Caracas y el norte del país. Hay más de 1.500 heridos y decenas de miles de personas incomunicadas.

Una situación de profundo dolor y consternación se vive en Venezuela tras el devastador fenómeno natural registrado en la tarde del miércoles 24 de junio de 2026. Lo que los científicos describen como un «doblete sísmico», dos terremotos de gran magnitud consecutivos en la misma falla y en un lapso mínimo de tiempo, golpeó con dureza la región centro-norte del país, provocando el colapso de infraestructuras críticas, viviendas y edificios residenciales.

La vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, declaró de inmediato el estado de emergencia nacional y catalogó a la franja costera de La Guaira como zona de desastre.

A medida que avanzan las horas y los equipos de rescate remueven los escombros, las cifras críticas continúan escalando de manera dramática. Al menos 188 personas han perdido la vida según los últimos reportes, a la vez se registran 1.520 personas lesionadas, muchas de las cuales debieron ser atendidas en camillas al aire libre debido a los daños estructurales en los hospitales.

Sitios de seguimiento y reportes de familiares registran miles de personas incomunicadas debido al colapso total de la red de telecomunicaciones y energía eléctrica.

Uruguay manifestó su solidaridad

La gravedad de la catástrofe caló hondo en la región y generó la reacción del gobierno uruguayo. El presidente de la República, Yamandú Orsi, utilizó sus canales oficiales para enviar un mensaje de apoyo y poner a disposición la colaboración de nuestro país.

«A raíz del terremoto que afectó hoy a Venezuela, Uruguay expresa su solidaridad con las autoridades y el pueblo venezolano. Seguimos con atención la evolución de la situación y reiteramos nuestra disposición a colaborar en lo que el gobierno venezolano considere necesario.» expresó el mandatario uruguayo en su cuenta de X.

39 segundos de diferencia entre ambos sismos

El primer sismo se registró a las 18:04 (hora local), con un epicentro inicialmente ubicado en la localidad de San Felipe, estado Yaracuy, y una magnitud de 7,2. Cuando la población apenas intentaba evacuar, apenas 39 segundos después, un segundo movimiento aún más violento de magnitud 7,5 sacudió la misma falla (el sistema Boconó-San Sebastián-El Pilar).

La violencia del doble impacto fue tal que las ondas sísmicas se sintieron con fuerza en Bogotá y el norte de Colombia, así como en ciudades del norte de Brasil (Manaos y Belém) y varias islas del Caribe. En Venezuela, el sistema de alertas sísmicas integrado en los teléfonos de Google funcionó entre tres y diez segundos antes, lo que permitió salvar vidas en medio del pánico generalizado.

A pesar de que el epicentro se localizó a unos 160 kilómetros al oeste de la capital, la densidad urbana de Caracas amplificó la tragedia. Los municipios de Chacao, Altamira y Los Palos Grandes reportaron los peores escenarios. En Altamira, un edificio residencial de 22 pisos se desplomó por completo, y decenas de rascacielos sufrieron daños severos en sus columnas principales.

Por otra parte, la infraestructura de transporte sufrió un golpe demoledor. El Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar, la principal terminal aérea del país que sirve a Caracas, registró daños de gran consideración en sus pistas e instalaciones. Las autoridades suspendieron de inmediato todas las operaciones aéreas y aerolíneas de la región como Avianca, Copa y Wingo procedieron a cancelar sus rutas hacia Venezuela por tiempo indefinido.

Movilización y ayuda internacional de urgencia

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, se declaró «profundamente consternado» por la gravedad del desastre y anunció que los equipos técnicos del sistema de la ONU ya coordinan sobre el terreno la distribución de refugios, agua potable y suministros médicos esenciales.

Paralelamente, la ayuda bilateral comenzó a despegar. España envió de urgencia a un contingente de 54 militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME) equipados con perros de rescate y geófonos, mientras que países vecinos como Colombia y Brasil movilizaron cuerpos de bomberos y rescatistas certificados para incorporarse de inmediato a las labores en las zonas de mayor destrucción.