Durante su intervención en la interpelación al Ministro del Interior llevada a cabo el pasado jueves 9 de abril en una sesión extraordinaria de la Cámara de Senadores del Parlamento, el senador nacionalista Carlos Daniel Camy se pronunció sobre la gestión actual, desmitificó el impacto de la pandemia en la baja de delitos y llamó a la oposición a buscar puntos de contacto basados en la historia legislativa del país.
Tres premisas para un consenso
El senador Camy inició su discurso planteando tres pilares que, a su juicio, no deberían ser objeto de disputa partidaria: la enorme complejidad de la situación de seguridad, las notorias carencias edilicias del sistema carcelario y la imperiosa necesidad de alcanzar acuerdos políticos. «No hay espacio para otra cosa», sentenció, subrayando que la gravedad del escenario actual exige una «base ancha» de apoyo.
El debate sobre el aumento de penas
Uno de los momentos más incisivos de su alocución fue la respuesta a las críticas sobre el aumento de penas incluido en la Ley de Urgente Consideración (LUC). Camy realizó un pormenorizado repaso histórico, citando más de ocho leyes aprobadas entre 2012 y 2018 (durante los gobiernos del Frente Amplio) que también incrementaron sanciones para diversos delitos, desde el narcotráfico y el abigeato hasta el femicidio.
«Se ha señalado lo negativo del aumento de penas, pero todas estas leyes fueron votadas por el Frente Amplio. Lo señalo con el ánimo de encontrar lugares comunes para promover una discusión que sea capaz de lograr respuestas», afirmó el legislador.
Camy fue enfático al calificar la transformación del sistema penitenciario como un «deber ético». Advirtió sobre la presión social que supone el egreso de reclusos:
La cifra: Cada día, 28 personas recuperan la libertad.
El riesgo: El aumento del consumo de pasta base y la falta de un modelo de rehabilitación efectivo pueden empujar a estas personas a la situación de calle, generando un nuevo desafío de seguridad.
La visión: Citando al expresidente Bernardo Prudencio Berro, Camy resumió su postura: «Ideas nuevas, pero moral vieja».
El senador rebatió el argumento de que la baja de delitos en Uruguay fue una consecuencia directa del confinamiento por el COVID-19. Para ello, presentó datos comparativos internacionales del año 2020:
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Nueva York: Los homicidios subieron un 21%.
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Brasil: Los asesinatos aumentaron un 7,1%.
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México y Bogotá: También registraron incrementos pese a las restricciones.
«Los delitos bajaron porque se bajaron», afirmó Camy, vinculando el resultado a la gestión y no a la coyuntura sanitaria. Destacó, además, el impacto positivo de la reapertura de subcomisarías y destacamentos en el interior profundo, mencionando localidades como Gregorio Aznárez, Aceguá y Colonia Palma.
Armas y Libertad: «El problema es la ilegalidad»
En el tramo final, Camy se refirió a la regulación de armas de fuego. Si bien defendió una reglamentación estricta (mencionando que él mismo se sometió a las pruebas psicológicas y de tiro como cualquier ciudadano), advirtió que el exceso de burocracia no detiene el crimen organizado.
| Punto de análisis | Realidad planteada por Camy |
| Controles actuales | La trazabilidad, inspecciones y registros ya se aplican con eficiencia (promedio de 3 horas por trámite). |
| Armas ilegales | El peligro real son las pistolas automáticas (como las turcas Canik) que entran de contrabando y no pasan por ninguna armería legal. |
| Filosofía | La tenencia responsable es un «atributo de la libertad del individuo». |
Finalmente, el senador propuso trasladar la discusión de ciertos proyectos a la Comisión de Seguridad para agilizar su tratamiento, insistiendo en que el respaldo a la policía debe ser «radical y sin concesiones».

