En el marco del Mes de la Obesidad (conmemorado el 4 de marzo), la Dra. Yamila Díaz Acosta plantea una distinción fundamental: la obesidad como patología compleja y la gordofobia como un fenómeno social de discriminación.
¿Qué es la Obesidad? (Definición de la OMS)
La doctora destaca que la Organización Mundial de la Salud ya no define la obesidad simplemente por el peso, sino como una enfermedad crónica y multicausal. Sus factores incluyen:
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Genética y neurobiología.
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Entornos «obesogénicos»: Influencia del mercado, ultraprocesados y sedentarismo tecnológico.
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Adicción a la comida: En muchos casos, la voluntad se ve anulada por procesos biológicos similares a otras adicciones.
El Diagnóstico: El IMC y sus limitaciones
Si bien el Índice de Masa Corporal (IMC) es la herramienta estándar, la Dra. Díaz Acosta advierte sobre sus sesgos:
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Fue creado en 1832 por un matemático, no por un médico, para estudios poblacionales.
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No distingue entre masa muscular y grasa, ni considera la distribución de la misma.
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La grasa abdominal es la más peligrosa para la salud cardiovascular, independientemente del IMC total.
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Fórmula para calcular el IMC: Peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la altura en metros.
Normal: 20 – 24.9
Sobrepeso: 25 – 29.9
Obesidad: 30 o más.
La gordofobia es el rechazo o discriminación hacia las personas gordas. La doctora señala puntos críticos:
A menudo, los profesionales de la salud operan mediante el sesgo y atribuyen cualquier síntoma (como un dolor de rodilla o cabeza) exclusivamente al peso, omitiendo estudios necesarios. Además, existe una validación social para opinar sobre los cuerpos ajenos bajo la excusa de la «salud», algo que no ocurre con otras enfermedades visibles.
Impacto en la salud mental: Este rechazo fomenta cuadros de depresión y ansiedad, dificultando aún más la mejora de los hábitos de las personas con sobrepeso.
Un concepto clave mencionado es la epigenética: la capacidad del entorno y los hábitos para «encender» o «apagar» ciertos genes. Esto significa que, aunque exista una predisposición genética a la obesidad, los hábitos de vida (alimentación y ejercicio) tienen un peso mayor en el desarrollo de la enfermedad.
La doctora aclara que estar delgado no garantiza salud metabólica (colesterol, presión), así como tener sobrepeso no siempre implica enfermedad inmediata.
En cuanto a la obesidad infantil, la misma crece debido a entornos donde la «picada» saludable es reemplazada por productos de paquete.
Y por último, es importante la Empatía. El tratamiento de la obesidad requiere acompañamiento profesional (nutricionistas, psicólogos) y no juicios basados en la «falta de voluntad».
Redacción: Lucía González

