En un mundo que corre constantemente y no hace una pausa para la reflexión, el docente y filósofo Guillermo Caraciolo propone un acto de rebeldía: detenerse. Su nuevo libro, «Antes de Reaccionar: emociones y prejuicios en la vida social», no es un manual de autoayuda, sino una invitación a explorar ese «instante frágil» que existe entre un estímulo externo y nuestra respuesta automática.
Durante su entrevista en Puesta Al Dia, Caraciolo reflexionó sobre cómo la inmediatez ha erosionado nuestra capacidad de vincularnos. Para él, la sociedad es esencialmente vincular, y ese vínculo es, ante todo, emocional.
La razón como «relacionista público»
Uno de los puntos más lúcidos de la charla fue la jerarquía que establecemos entre lo que sentimos y lo que pensamos. Caraciolo utiliza una analogía punzante para describir nuestra falta de autoconocimiento:
«Yo siempre digo que el pensamiento, la razón, es como el relacionista público de las emociones. Primero destruye todo emocionalmente, después viene la razón a ver cómo acomoda todo lo que yo ya destruí».
Esta desconexión nace, según el autor, de no entender que los prejuicios, aunque necesarios como punto de partida para conocer el mundo, se vuelven peligrosos cuando nos encierran. El libro busca que el lector identifique esos estigmas antes de que se conviertan en acciones impulsivas.
Como docente, Caraciolo defiende la oralidad como la cuna de la filosofía. Recordó que los grandes mitos y pensamientos de la humanidad se transmitieron de boca en boca mucho antes de que Platón intentara fijarlos en papel. Para él, la enseñanza de la filosofía en el aula debe recuperar la capacidad de conectar con los jóvenes:
«Dar clases de filosofía tiene algo de teatral… El estudiante leer filosofía, cuando lo mandaba a leer Kierkegaard, por ejemplo, era como ‘¡qué aburrido!’. Pero después la clase tenía que tener esa oralidad para que Kierkegaard cobrara vida».
Bajo esta premisa, el autor presentó un proyecto de ley y talleres educativos que proponen no «enseñar» emociones (ya que no se pueden calificar del 1 al 12), sino crear espacios donde los adolescentes puedan reconocerlas y autorregularlas fuera de la rigidez institucional.
La indiferencia como síntoma
La nota dejó una reflexión necesaria sobre la indiferencia social, especialmente hacia quienes viven en los márgenes, como las personas en situación de calle. Caraciolo sostiene que la verdadera «resistencia ética» consiste en mirar al otro no como un obstáculo o un peligro, sino como un igual.
Sobre el cierre de la nota, el filosofo expresó el significado de su obra para él y lo importante que es ahondar en uno mismo, para conocer mejor a los demás:
«Empecé a escribir para entenderme a mí. Y después me di cuenta que estaba
escribiendo cosas que se podían generalizar. De hecho, cuando lean el libro, van a ver que hay
situaciones que van a decir, yo estoy ahí.»
El libro ya se encuentra en preventa a $500 y tendrá su presentación oficial este lunes 23 a las 19:00 horas en la Fundación Montes (San José de Mayo), un espacio abierto a toda la comunidad para cambiar el monólogo por el diálogo filosófico.

