La Intendencia de San José concretó este sábado la destrucción de caños de escape incautados por el cuerpo inspectivo desde agosto de 2024 a la actualidad.
Los mismos no tenían procedencia determinada y configuraban una contravención por ruidos molestos. Se trata de aparatos emisores de sonido que exceden los límites previstos por la normativa vigente (Ley No 17.852 y Decreto Departamental N° 2816).
En esta jornada se destruyeron 330 caños de escape en calle Viera y Benavídez, entre Colón y Sarandí. Además, hay otros 500 componentes retenidos.
La directora general de Tránsito, Dra. Mónica Castro, informó que se busca “endurecer las medidas debido a los problemas de convivencia” y que se tome conciencia del daño que produce la utilización de estos conductos.
Explicó que cuando un inspector constata un escape ruidoso, se hace la medición con un sonómetro. Si se confirma el exceso de los decibeles establecidos en la normativa, se retiene el vehículo y se aplica una multa de 3 unidades reajustables.
Para regularizar la situación se debe presentar un escape original. En ese caso, el vehículo es devuelto y el escape ruidoso queda incautado para su destrucción y, posterior, venta como chatarra.


