El exlíder de Los Redonditos de Ricota falleció a los 77 años en Parque Leloir. Más allá de su innegable impacto cultural y el fervor de sus seguidores, su trayectoria estuvo marcada por el hermetismo, las polémicas públicas y debates que dividieron a la sociedad.
5 de junio de 2026
La muerte de Carlos Alberto «El Indio» Solari, ocurrida este viernes 5 de junio a los 77 años en su casa de Parque Leloir, marca el fin de uno de los ciclos más influyentes y, a la vez, controvertidos de la cultura argentina contemporánea. El músico, que padecía la enfermedad de Parkinson desde hacía una década, falleció en su residencia luego de años de un progresivo retiro de la vida pública.
Su deceso generó una inmediata reacción en la escena musical, donde su figura siempre despertó posiciones encontradas: para sus seguidores, un referente ético y poético indiscutible; para sus detractores, un personaje enigmático cuyas decisiones artísticas y políticas a menudo generaron fuertes cuestionamientos.
Entre el mito de la independencia y las contradicciones
El fenómeno de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, fundado en 1975 junto a Skay Beilinson en La Plata, basó gran parte de su mística en la autogestión y la distancia respecto de los medios masivos de comunicación. Álbumes como Oktubre o Luzbelito se convirtieron en piezas fundamentales del cancionero local. Sin embargo, este modelo de independencia también fue objeto de debate con el paso de los años, especialmente cuando la masividad de la banda colisionó con las estructuras de seguridad de sus conciertos y la posterior mercantilización del fenómeno de las «misas ricoteras».
La disolución del grupo en 2001, rodeada de un estricto hermetismo y disputas financieras y de derechos de autor entre Solari y Beilinson, dejó expuestas las grietas internas de un colectivo que se presentaba como una hermandad inquebrantable. En su etapa solista, iniciada en 2004 con El tesoro de los inocentes, Solari continuó convocando multitudes, pero el formato de sus presentaciones comenzó a ser mirado con lupa por diversos sectores sociales y de la opinión pública.
Un legado complejo de evaluar
En los últimos años, forzado por el avance del Parkinson que él mismo anunció en 2016, Solari se recluyó en su estudio, utilizando la tecnología y las presentaciones virtuales para mantener el contacto con su núcleo duro de seguidores.
El Indio Solari se despide de la escena habiendo construido un fenómeno de masas inédito para el rock en español, capaz de movilizar a miles de personas de distintas generaciones. Su fallecimiento abre ahora la etapa del balance histórico: el de un artista que supo interpretar las tensiones y los márgenes de la sociedad argentina, pero que no estuvo exento de las contradicciones propias de su enorme poder de convocatoria. Con su muerte, el rock argentino pierde a su último gran mito y abre un debate definitivo sobre su verdadero lugar en la historia cultural del país.
El Indio Solari logró algo que muy pocos artistas consiguen en la historia: transformarse en un miembro más de la familia de sus seguidores. Supo interpretar las heridas, las rabias y los amores de una juventud que muchas veces se sintió al margen. Hoy sus fieles vuelven a sus canciones, no como un ejercicio de nostalgia, sino como el único lugar seguro para transitar el luto.
Q.E.P.D, Indio Solari

