La Federación Rural emitió un comunicado oficial expresando su profundo dolor e impotencia ante la muerte del productor y agrimensor Álvaro Hiriart, ocurrida en la zona de Andresito, departamento de Flores. El trágico desenlace se produjo en el marco de un operativo policial derivado de un incidente con perros que atacaban a su ganado.
El episodio se desencadenó días atrás, cuando efectivos policiales se desplazaron a la zona de Andresito tras recibir una alerta sobre un hombre armado. Según los informes, Hiriart había disparado contra un perro que estaba atacando a sus ovejas.
En el momento en que las autoridades procedían a su detención, el productor sufrió una descompensación cardíaca fulminante que le arrebató la vida en el lugar.
Reclamo por seguridad rural
Desde la Federación Rural, el tono fue de reflexión y firmeza. Además de acompañar a la familia en este momento, la institución aprovechó para poner nuevamente sobre la mesa la problemática de los ataques de jaurías en el campo uruguayo.
“Es necesario reflexionar desde el dolor y la impotencia”, señaló la gremial en su comunicado.
Desde el Comunicado, se volvió a insistir en la urgencia de medidas efectivas para controlar a los perros sueltos que diezman la producción ovina. El caso pone de manifiesto la tensión y el estrés al que se ven sometidos los productores ante la pérdida de su sustento por ataques de animales.
La gremial reitera el pedido de acciones concretas para evitar que situaciones de defensa de la propiedad terminen en tragedias personales.
COMUNICADO:

«Montevideo, 27 de abril de 2026
La Federación Rural lamenta profundamente el fallecimiento del productor y agrimensor del Departamento de Flores, Álvaro Hiriart.
Hacemos llegar nuestro más profundo pésame a toda su familia, y reflexionamos desde el dolor y la impotencia que sentimos.
El tema perros sueltos viene desde hace mucho, desde hace demasiado tiempo. Productores que pierden su producción parcial o totalmente y cabañeros que ven destrozado una y otra vez su trabajo de todo el año, porque hay una omisión, primero de los dueños de los perros y después del Estado que no se hace cargo del tema.
¿Cómo debería reaccionar un productor que está harto de que a cada rato entren perros a su campo a hacer destrozos sin ninguna consecuencia? Además de que tampoco hay medidas preventivas que se cumplan al respecto.
Nadie se hace cargo cuando el perro «no es de nadie» aunque habite en nuestro territorio y sea claramente omisión del Estado. Y cuando tiene dueño también da igual, porque tampoco hay consecuencias.
¿Qué se supone que se debe hacer entonces? ¿Callarse la boca una vez más, porque quejarse es un grito al vacío? ¿Hasta qué punto de hartazgo tienen que llegar los productores para actuar desde ahí y todavía ser condenados y juzgados?
¿Dónde está la solución que se viene reclamando hace años desde el sector?
¿Cuándo van a tomar dimensión de lo grave que es este problema y buscar una solución real? ¿Qué más tiene que pasar?
Duele la tragedia ocurrida a una persona que tenía don de gente, que era querido en su departamento y fuera de él también, que era un tipo tranquilo y trabajador. Había hecho varias denuncias por este mismo problema, quedando identificado el perro tras el que salió esta última vez.
Su partida genera mucha conmoción, porque realmente fue una injusticia.
Toda nuestra solidaridad con familia y allegados, y un abrazo especial a su hermano Felipe, integrante de nuestra federada de Flores.»

