Situación Venezuela: Las repercusiones en la política uruguaya

El panorama político uruguayo se encuentra en estado de máxima alerta tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas por parte de fuerzas de Estados Unidos. La noticia, que sacudió al continente en las primeras horas de este sábado 3 de enero de 2026, ha forzado un delicado equilibrio diplomático por parte del gobierno y ha encendido un debate feroz entre la coalición oficialista y la oposición.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay emitió un comunicado oficial donde expresó su «seria preocupación» por los bombardeos y la posterior incursión terrestre estadounidense. La Cancillería rechazó la «intervención militar de un país en territorio de otro», apelando al cumplimiento estricto de la Carta de las Naciones Unidas.

Aunque Uruguay ha sido históricamente crítico con la falta de democracia en el régimen de Maduro, el gobierno optó por no validar el uso de la fuerza unilateral. En su lugar, hizo un llamado a la ONU y a la OEA para que utilicen sus «buenos oficios» y procuren una salida pacífica que evite una escalada de violencia en la región, reafirmando a América Latina como una «zona de paz».

Mientras el gobierno de Yamandú Orsi mantiene la prudencia diplomática, los líderes políticos han sido mucho más directos:

Desde la Coalición Republicana: Figuras como Javier García y Washington Abdala no ocultaron su satisfacción por la caída del mandatario venezolano. García fue tajante: «Con el dictador o con la libertad», señalando que, a pesar de las formas, el fin de lo que calificó como un «narcorégimen» es una noticia positiva para la democracia continental. Por su parte, el senador Pedro Bordaberry señaló que es el momento de que Edmundo González Urrutia asuma el liderazgo legítimo.

Desde el Frente Amplio y el PIT-CNT: La reacción ha sido de condena absoluta. El presidente del FA, Fernando Pereira, calificó el ataque como un «precedente complicado para la región», mientras que sectores del Partido Comunista hablaron de una «criminal agresión del imperialismo». El exsenador Rafael Michelini advirtió que la acción de EE. UU. ha «incendiado la pradera en América Latina» y exigió una condena radical ante lo que consideran un secuestro de un mandatario en ejercicio.

Por su parte, el ex presidente de la República, Luis Lacalle Pou señaló en su cuenta de X lo siguiente:

«Coherencia ayer, hoy y mañana.

Maduro es un dictador. Lo dije en todos lados. No dudé en hablar frente a él y sus “aliados”. Incluso fui criticado por no invitar dictadores a nuestra asunción 

Falla la comunidad internacional. Fallan los resortes para proteger los derechos humanos.

Hoy puede amanecer la libertad en Venezuela. Puede.

No justifico la intervención armada. La pregunta es: hasta cuándo iba a seguir esta dictadura? Hasta cuándo un pueblo oprimido, perseguido, encarcelado?

Hasta cuando tantos iban a callar o mirar para el costado?»

 

La Cancillería informó que se mantiene en «contacto permanente» con el consulado en Caracas para monitorear la seguridad de los ciudadanos uruguayos residentes en Venezuela, ante el temor de que se produzcan represalias o enfrentamientos civiles en las calles de la capital venezolana.

A medida que se conocen más detalles sobre el traslado de Maduro a Nueva York, Uruguay se prepara para una de las semanas más complejas en términos de política exterior en décadas.